Mg. Meder, Marcela I.
“En estos tiempos de oquedad
De oscuridad iluminada
De distracción a perpetuidad
De imbecilidad tan programada
(...) Vas a bailar”
Ciro
De pronto, un día despertamos con la noticia que esa persona con la convivimos durante más de una década, no era quien pensábamos. Entonces se apuna el corazón, por un rato. Luego, descubrimos, entendemos, y reconocemos (buen eufemismo de “respetamos”) que es otra, otro u otre. Pero el amor es el mismo, un mismo amor.
El 31 de marzo, desde 2009, se conmemora a nivel internacional el Día de la Visibilidad Travesti-Trans, una fecha orientada a promover la visibilización de las identidades travestis y trans, así como a generar conciencia sobre las múltiples formas de vulneración de derechos que afectan a este colectivo. En Argentina, esta jornada se ha consolidado como un momento de reflexión pública acerca de las persistentes situaciones de estigmatización, discriminación, violencia institucional y social, así como de los discursos y crímenes de odio que continúan atravesando las vidas de muchas personas travestis y trans.
En este marco, resulta imprescindible incorporar la perspectiva de niñeces y adolescencias travestis, trans y no binarias, cuyas trayectorias vitales suelen estar marcadas por procesos de vulneración temprana. Las dificultades para el reconocimiento de la identidad de género, la falta de información en los entornos familiares y educativos, y la persistencia de prejuicios sociales generan escenarios de exclusión que pueden afectar el bienestar emocional, el acceso pleno a derechos y la construcción de proyectos de vida. A pesar de los avances normativos en el país, entre ellos el reconocimiento del derecho a la identidad de género, las experiencias cotidianas de muchas infancias y adolescencias trans continúan atravesadas por barreras simbólicas, institucionales y culturales.
En este sentido, la consigna que acompaña cada año esta conmemoración invita no solo a visibilizar, sino también a reconocer las condiciones sociales que producen desigualdad y a promover prácticas de acompañamiento que garanticen entornos seguros y respetuosos para las personas travestis y trans desde edades tempranas. La visibilidad, entendida como herramienta política y social, se vincula así con la necesidad de fortalecer redes de apoyo que permitan contrarrestar los efectos del aislamiento y la exclusión.
En los últimos años han surgido diversas experiencias comunitarias orientadas a acompañar estos procesos. Entre ellas se destaca Familias Trans-Formadas, un espacio de contención y acompañamiento destinado a familias de niñeces y adolescencias travestis y trans. Esta grupa surge como respuesta a la necesidad de contar con ámbitos de escucha activa, intercambio y orientación frente a las inquietudes, temores y desafíos que pueden aparecer en el proceso, no solo de transición sino también de reconocimiento y acompañamiento de las identidades de género.
Una característica central de este espacio es que está constituido por familias que ya han transitado estas experiencias y transformaciones, lo que posibilita la construcción de un acompañamiento basado en la empatía, la experiencia compartida y el conocimiento situado. En muchos casos, estos recorridos se atravesaron inicialmente en soledad, en contextos marcados por la falta de información y de redes de apoyo. A partir de estas vivencias, Familias Trans-Formadas se propone generar un ámbito colectivo que permita transformar esas experiencias individuales en prácticas de acompañamiento solidario, favoreciendo el intercambio entre familias y promoviendo entornos más inclusivos para las niñeces y adolescencias travestis y trans.
De este modo, la conmemoración del Día de la Visibilidad Travesti-Trans no solo invita a reflexionar sobre las desigualdades persistentes, sino también a reconocer y fortalecer las redes comunitarias y familiares que trabajan cotidianamente para garantizar el derecho a la identidad, al respeto y a una vida libre de violencias para todas las personas.

