*Por Patricia Roussel
La construcción social del rol de las cuidadoras, en asociación con lo maternal, fue vinculada a lo femenino por generaciones, como competencia exclusiva de nuestro género. El trabajo no reconocido de planificar, criar, cuidar, acompañar, educar, trabajar y salir al mundo a enfrentar la vida frente a una lucha desigual, por la cual el patriarcado, la hegemonía, el pensante, el decisor sólo eran capacidades exclusivas del género masculino.
En la profesión de enfermería se repite un patrón que nos imponía el rol de la mujer profesional como cuidadoras, maternales, reproductivas, sumisas y obedientes, en contracara del hegemonismo machista, dueños del poder, ocupando los cargos jerárquicos como contundentes dueños del saber.
Sin embargo, las mujeres que estamos encabezando la profesión estamos en un constante cambio de paradigma que tiene como eje la visibilización de la fuerza y del poder del género femenino, que sigue en la puja por ocupar los lugares de gestoras, pensantes, trabajadoras, estudiantes, investigadoras. Las mismas que conquistamos el derecho de elegir cuándo ser madres, si es que así lo deseamos, como una gran conquista de la salud pública.
La conquista de las mujeres de lugares mediante la fuerza y las luchas por la igualdad y la equidad de oportunidades en todas las aristas: la profesión, la maternidad por elección, los puestos jerárquicos, nos posicionó como nuestras propias gestoras, empoderadas en el rol que nos toca desempeñar, cumpliendo roles nunca antes pensados.
El liderazgo masculino desempeñado como sinónimo de poder patriarcal se fue deshaciendo con las luchas, las intervenciones y el empoderamiento de las mujeres, que logró visibilizar potenciales que habían intentado ocultar por años. Hoy se puede demostrar liderazgo y conocimientos superadores en todos los ámbitos gracias a los cuales se logró superar un techo de cristal que parecía imposible de romper y quebrar ante tanto dominio.
Lo mismo ocurre con enfermería que se abre pasado junto a la lucha que nos identifica como género.
El camino fue, y es, arduo, pero tenemos la convicción de que las nuevas generaciones seguirán defendiendo la igualdad de oportunidades en todos los ámbitos, convencidas de que la lucha no se abandona, sinónimo de libertad de ser y no parecer.
No perdamos de vista que el colectivo de mujeres se expresa de diferentes modos, en distintos ámbitos y con un sinnúmero de manifestaciones que marcan un rumbo y un horizonte de inclusión y derechos para todes.
Abran paso que venimos nosotras, abran paso que llegó enfermería.
Patricia Roussel
Miembro del Consejo de Enfermería de AASAP

