La Asociación Argentina de Salud Pública (AASAP) manifiesta su profunda preocupación y enérgico rechazo ante la concreción, en el día de hoy —17 de marzo de 2026—, de la desvinculación formal de nuestro país de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Esta decisión, que se hace efectiva tras cumplirse el plazo de un año desde su notificación oficial, constituye un grave retroceso en materia de cooperación internacional y expone a la Argentina a una situación de mayor fragilidad frente a los desafíos sanitarios globales.
Tal como advirtiéramos oportunamente, la salida de la OMS implica la pérdida de acceso oportuno a alertas epidemiológicas y a marcos de respuesta coordinada ante emergencias, debilitando la capacidad del país para anticipar y gestionar riesgos sanitarios. Mientras limita también la participación en mecanismos de negociación conjunta y en programas de provisión equitativa, con el consiguiente encarecimiento de insumos críticos como medicamentos y vacunas.
A esto se suma la exclusión de redes de cooperación científica y de formación técnica que resultan clave para el desarrollo y la mejora continua de las políticas públicas en salud. Este impacto no será homogéneo: afectará con mayor intensidad a las provincias y territorios más vulnerados, profundizando desigualdades preexistentes en materia de acceso, vigilancia epidemiológica y fortalecimiento de estrategias comunitarias.
La decisión que hoy se consuma no amplía la soberanía sanitaria: la debilita. Aísla al país en un contexto en el que la interdependencia es condición necesaria para proteger la salud de las poblaciones.
La responsabilidad constitucional del Estado de garantizar el derecho a la salud exige fortalecer —no debilitar— los lazos de cooperación internacional. En un escenario global atravesado por crisis sanitarias, climáticas y sociales, retroceder en estos espacios implica dejar a nuestra población más expuesta y con menos herramientas para afrontar los desafíos del presente y del futuro.

