Espacios diseñados para cuidar: cuando el entorno también comunica, orienta y acompaña

Por Ariel Aragües Santiago Baldarenas *

Los hospitales, centros de salud y espacios de atención sanitaria son escenarios donde se desarrollan algunos de los momentos más sensibles de la vida de las personas. Cada día reciben pacientes que buscan respuestas frente a síntomas desconocidos, atraviesan diagnósticos, tratamientos, procesos de rehabilitación, situaciones de emergencia o internaciones prolongadas. Son ámbitos donde se tramitan experiencias profundamente humanas vinculadas con la enfermedad, la recuperación, la dependencia, la esperanza y, en ocasiones, la muerte.

La enfermedad, o incluso la sospecha de ella, suele confrontarnos con nuestra propia vulnerabilidad. El miedo, la preocupación, la ansiedad, el estrés y la necesidad de comprender aquello que nos está pasando forman parte de la experiencia cotidiana de quienes transitan los servicios de salud. A ello se suman familiares y acompañantes, que frecuentemente asumen tareas de cuidado, contención y gestión administrativa en momentos donde también ellos se encuentran emocionalmente exigidos.

Los equipos de salud tampoco permanecen ajenos a esta realidad. Desarrollan su labor en contextos de gran responsabilidad, donde deben tomar decisiones críticas, resolver problemas, coordinar acciones entre múltiples actores y acompañar situaciones que involucran desde la prevención y el tratamiento hasta el sufrimiento, la discapacidad y la muerte.

La atención sanitaria constituye, por lo tanto, un entramado complejo de personas, procesos, servicios, recorridos, información y decisiones. En muchos casos, quienes ingresan a una institución deben desplazarse entre distintos sectores para realizar consultas, estudios, trámites o tratamientos.

En este contexto, cualquier dificultad para comprender el entorno, orientarse adecuadamente o interpretar información agrega una carga adicional a personas que ya se encuentran sometidas a elevados niveles de exigencia física, emocional y cognitiva. La desorientación, la incertidumbre frente a los procedimientos o la imposibilidad de comprender qué sucede o como sucederá un procedimiento, pueden transformarse en barreras que afectan la experiencia de atención y el acceso efectivo a los servicios.

Por ello, diseñar entornos comprensibles no constituye un aspecto accesorio de la atención. Por el contrario, forma parte de las condiciones necesarias para ejercer de manera efectiva el derecho a la salud. En este sentido, constituye una responsabilidad institucional y una condición indispensable para promover la equidad en el acceso a la atención.

Frente a estas condiciones, los espacios donde se brinda atención no pueden concebirse únicamente como soportes físicos para el desarrollo de prácticas asistenciales. También participan de la experiencia de quienes los transitan. Sus recorridos, mensajes, imágenes, instalaciones, dispositivos ambientales y configuraciones espaciales influyen en la forma en que las personas comprenden lo que les sucede, se relacionan con los equipos de salud y viven los procesos de atención.

Por ello, resulta necesario construir entornos capaces de acompañar, orientar, informar y contener. Espacios sensibles a las necesidades de las personas, que contribuyan a disminuir barreras de acceso, favorecer la autonomía y generar condiciones más propicias para el cuidado. Desde esta perspectiva, el entorno deja de ser un mero escenario donde ocurre la atención para transformarse en un componente activo de los procesos de salud.

Pensar el entorno desde esta perspectiva exige superar una mirada limitada a la infraestructura física o a la resolución de necesidades funcionales. Implica reconocer que los espacios también comunican, transmiten sentidos, modelan comportamientos y condicionan la forma en que las personas experimentan los servicios.

Es en respuesta a este desafío que surgen los Programas de Comunicación Visual del Entorno (PCVE): estrategias integrales orientadas a mejorar las condiciones de acceso, comprensión y apropiación de los espacios donde se brindan servicios o se desarrollan actividades colectivas. Para ello articulan recursos provenientes de la comunicación, el diseño gráfico e industrial, las artes plásticas, la escenografía y la arquitectura, entendiendo al entorno como un espacio de encuentro entre las instituciones y las personas, capaz de orientar, informar, anticipar, vincular, transmitir valores y modelar experiencias significativas para quienes lo habitan y transitan.

En el ámbito sanitario, los PCVE adquieren una relevancia particular, ya que pueden favorecer una mejor predisposición hacia los tratamientos, ayudar a anticipar procedimientos y reducir la incertidumbre, fortalecer la adherencia terapéutica, promover prácticas más seguras, reforzar la identidad cultural de los entornos sanitarios y contribuir a la construcción de confianza institucional. En definitiva, incorporan la dimensión comunicacional del espacio como parte de las estrategias de cuidado.
Comprender el entorno como parte de las estrategias de cuidado implica reconocer que la comunicación no ocurre únicamente entre personas. También ocurre a través de los espacios, los recorridos, los mensajes y las referencias que una institución ofrece. Diseñar estos entornos desde una perspectiva de derechos, accesibilidad e inclusión constituye una oportunidad para construir sistemas de salud más equitativos, comprensibles y humanizados.

 

Referencias

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Comes, Y. (2006). Accesibilidad en salud: un enfoque relacional. Buenos Aires: Ministerio de Salud de la Nación.

Costa, J. (1987). La señalética. Barcelona: CEAC.

Stolkiner, A. (2000). Accesibilidad y salud: un problema relacional. Cuadernos de Salud Pública, 16(4), 857-864.

Guerrini, V. (2017). Diseño, comunicación y cambio social. Buenos Aires: Ediciones Infinito.

Mehry, E. (2006). Calidad en salud desde la perspectiva de los usuarios. Salud Colectiva, 2(1), 79-88.

 

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Ariel Aragües. Diseñador en Comunicación Visual y especialista en Comunicación y Salud.

Santiago Baldarenas. Licenciado en Comunicación Social. Ex coordinador de comunicación del Hospital Garrahan.

 

 

 

 

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