Las oportunidades que la pandemia abrió para el resurgimiento de la salud pública, la preocupación por el impacto del cambio climático en la salud de las personas y los sistemas de salud mirados como mercancías por los sectores privados fueron algunos de los tópicos abordados por el colombiano Saúl Franco al disertar en el marco del Congreso Internacional “Una Salud: para una Argentina con equidad”, que organizado por la Asociación Argentina de Salud Pública (AASAP) comenzó hoy en Buenos Aires y se extenderá hasta el viernes.
Franco, que es un médico especializado en salud y violencia, se desempeñó como Comisionado por la Verdad en el proceso de paz abierto en Colombia para al alto el fuego entre organizaciones guerrilleras y las fuerzas estatales. En un conversatorio denominado “Democracia y salud en riesgo”, fue presentado por Hugo Mercer, quien es secretario general de la AASAP.
“Esta gran pandemia se ha convertido también en un despertar de la salud pública, volvió a ponerla en la primera plana y nos corresponde a todos entonces aprovechar eso que llamamos un momento, una hora de la salud pública en el mundo”, reflexionó al especialista.
“Produjo casos de solidaridad nacional e internacional muy grandes, pero desafortunadamente no pasó lo mismo en todos los campos. Ustedes saben, por ejemplo, el problema tan serio con la inequidad con las vacunas”, recordó.
Franco identificó al cambio climático como otra de la amenazas para salud global. “Creo que dentro de los riesgos específicos para la salud, para la economía, para muchas cosas, el cambio climático constituye hoy un gravísimo riesgo para la humanidad. No es tan viejo como el hambre ni como las epidemias, pero se viene incrementando aceleradamente y pone en riesgo la vida misma en el planeta”, expresó el especialista.
“El aumento de la temperatura de la tierra y de los mares por el incremento de gases de efecto invernadero, la tala de bosques y el extractivismo están generando sequías, incendios, inundaciones, aumento del nivel del mar, tormentas, huracanes y temperaturas extremas con consecuencias devastadoras en la agricultura, el suministro de alimentos y podríamos generalizar en el riesgo mismo de servicios básicos y el riesgo de vida”, enfatizó Franco.
Añadió que “hace muy poco la Organización Mundial de la Salud estimó en 12.000 las catástrofes sufridas en el mundo en los últimos 50 años por este tipo de riesgos meteorológicos, climáticos e hidrológicos con 2 millones de muertes, obviamente como en otros casos, siendo los países en desarrollo los que llevan la peor parte”.
Franco también identificó a “ciertas políticas y sistemas de salud” como amenazas para la propia salud. “Las políticas y los sistemas de salud deberían servir para garantizar, para hacer efectivo el derecho a la salud, para garantizar el acceso universal, la equidad, el carácter público y el suministro oportuno de servicios y de calidad de vida para las personas, pero resulta que ciertas políticas y ciertos sistemas de salud en lugar de facilitar la salud y hacer mejor la vida de la humanidad, están contribuyendo a todo lo contrario”, explicó.
El Comisionado por la Verdad describió que “las políticas y sistemas de salud dejan de ser una oportunidad y una garantía del derecho y se convierten en un factor de riesgo para la salud cuando, al entender a la salud no como un derecho sino como una mercancía, el lucro privado pasa a contribuir de la atención de las enfermedades, consultas, interacciones, internaciones, procedimientos, tecnologías, se vuelven más importantes el lucro por esos servicios que la garantía efectiva del derecho a la salud y de las condiciones necesarias para poder vivir bien”.
“También se vuelven un riesgo cuando para garantizar la rentabilidad de los servicios de salud se introducen o se permiten barreras para el acceso oportuno a servicios adecuados y de buena calidad, generando exclusiones, discriminaciones, incremento de inequidades de género, de etnia, de edad, de nivel económico o de lugar de resistencia”, amplió Franco.
Finalmente, dijo que las políticas o sistemas de salud se convierten en riesgosas “cuando no se corresponden con las realidades y necesidades culturales y epidemiológicas de los territorios. O sea, cuando la cultura no importa, cuando importa más la imposibilidad de un imperativo económico, de un interés particular del suministro de servicios, cuando eso se impone por encima de las realidades y de las riquezas técnico-culturales de los países”, finalizó el experto colombiano.

