Desde la Asociación Argentina de Salud Pública (AASAP) convocamos a participar de las movilizaciones del próximo 24 de marzo, a 50 años del golpe cívico-militar, reafirmando nuestro compromiso con la memoria, la verdad y la justicia como condiciones indispensables para la salud de nuestra población.
La evidencia científica ha demostrado, desde hace muchos años, que la salud no es un hecho biológico aislado, sino un proceso social, histórico y colectivo, determinado por las condiciones en las que vivimos, trabajamos, nos vinculamos y participamos. Desde esta perspectiva, la democracia, el orden institucional y la vigencia efectiva de los derechos humanos no son un marco externo: son condiciones constitutivas de la salud.
La dictadura cívico-militar no solo desplegó el terrorismo de Estado, sino que reconfiguró de manera violenta las condiciones de vida, intentó fragmentar las tramas sociales, debilitó las instituciones públicas y erosionó las capacidades colectivas de cuidado. Sus efectos —materiales y simbólicos— no pertenecen únicamente al pasado.
A 50 años, asistimos con preocupación a procesos que tensionan esos aprendizajes históricos: el debilitamiento del entramado institucional, la deslegitimación de lo público, el avance de discursos que relativizan el terrorismo de Estado y la profundización de la exclusión social. Estos procesos no son neutros: producen sufrimiento evitable.
Desde el campo de la salud pública sostenemos que la memoria es una práctica activa y una herramienta sanitaria para orientar el presente. Defender la democracia, fortalecer las instituciones y reconstruir la integración social son acciones concretas de cuidado colectivo.
Convocamos a quienes integran el campo de la salud —trabajadorxs, equipos, instituciones, estudiantes— y a la sociedad en su conjunto a encontrarnos en las plazas de todo el país, para reafirmar que no hay salud sin derechos, no hay cuidado sin justicia social y no hay salud posible en contextos de negacionismo y ruptura del lazo social.
Porque la salud se construye en lo común.
Porque la democracia se defiende ejerciéndola.
Porque la memoria es una forma de cuidado.
Nunca más.

