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Buscan salvar el programa que redujo los embarazos no intencionales en adolescentes

Frente al desmantelamiento que el Gobierno nacional lleva adelante del Plan Nacional de Prevención del Embarazo No Intencional en la Adolescencia (ENIA), que en apenas cinco años redujo los embarazos en esa edad en casi un 50 por ciento y se convirtió en un modelo para el mundo, senadores de Unión por la Patria, junto con organizaciones y referentes en salud y derechos humanos especializadas en el tema, presentaron un proyecto de ley para darle continuidad y rango legal al Plan. 

El 19 de abril pasado, integrantes del Consejo Consultivo del Plan ENIA y referentes en el tema se reunieron con los legisladores para advertir sobre la grave situación en la que se encuentra el proyecto. Casi dos meses después, se logró conocer el estado de situación a partir de pedidos de informes al Poder Ejecutivo y se presentó el proyecto que lleva las firmas de los senadores Oscar Parrilli, Wado de Pedro, Silvia Sapag, Alicia Kirchner y Carolina Moisés, que ahora espera su giro a las comisiones de Salud, Educación y cultura y Presupuesto.

El Plan ENIA es una política pública interministerial de alcance federal que se puso en marcha durante el gobierno de Mauricio Macri y se profundizó en la gestión de Alberto Fernández. En sus cinco años de funcionamiento se implementó en 36 departamentos de 12 provincias del NEA y NOA y en la provincia de Buenos Aires, priorizados por la cantidad de embarazos no intencionales que registraban, pero en 2023, por la gran relevancia que tomó el programa, el gobierno nacional aprobó un Convenio Marco de Adhesión que extendió su aplicación a todo el territorio nacional.

El impacto de este Plan fue sorprendente. En 2018, 7 de cada 10 embarazos en la adolescencia de entre 15 y 19 años eran no intencionales y la cifra aumentaba a 8 de cada 10 embarazos en niñas menores de 15 años, la mayoría como consecuencia de situaciones de abuso sexual y violación. Para 2021, se logró reducir estas estadísticas a 5 de cada 10 embarazos en adolescentes de 15 a 19 años, y a 7 de cada 10 en niñas menores de 15 años. Según datos del Proyecto Mirar, la tasa de embarazo en la adolescencia se redujo en un 49%, y los resultados del Censo 2022 acompañaron este resultado mostrando una reducción del 50 por ciento en la cantidad de adolescentes con hijos/as.

Según un estudio del Fondo de Población de las Naciones Unidas, el funcionamiento del Plan ENIA le permite al Estado ahorrar 140 millones de dólares al año si se contrasta con los costos asociados a la atención de embarazos y partos en adolescentes. En ese sentido, el senador Parrilli advirtió sobre la importancia de esta política que no solamente “cierra desde lo humano, sino que también en el Excel del que tanto se habla ahora”. Es decir que no solo trabaja sobre el derecho a la salud y pone un freno a la continuidad de la pobreza intergeneracional, sino que además es beneficioso para el desarrollo económico del país.

La medida surgió luego de que el Gobierno nacional suspendiera los fondos destinados a sostener las oficinas en las que funcionaba el Plan ENIA en cinco provincias, despidiera a 619 trabajadores del programa, dejando a solo 57 agentes activos y desfinanciara las partidas presupuestarias destinadas a la compra de insumos. La desarticulación del programa se dio bajo el argumento de que el gasto debería ser transferido a las provincias y los trabajadores absorbidos por ellas.

Marisa Labovsky, integrante del Consejo Consultivo por la Sociedad Argentina de Ginecología Infanto Juvenil, dijo en diálogo con Página 12: “La fortaleza de este plan no tiene que ver sólo con la distribución de los insumos de anticoncepción, sino también con el trabajo mancomunado de las personas capacitadas que se dedicaron todos estos años a recibir a los adolescentes en las escuelas, hacerles el nexo con los centros de atención primaria u hospitales, acompañarlos en los procesos y generar un ámbito de confianza y contención, que posibilitó además que muchos chicos pudieran denunciar situaciones de abuso”.

Además, este mismo miércoles, el Consejo Consultivo recibió la noticia de que la licitación de este año se cayó. “Lo único que queda es lo que había comprado en la gestión anterior y ya se está terminando”, advirtió Labovsky.

“Lo que buscamos con este proyecto es dar un marco legal y un resguardo político que puedan hacer que este programa tan importante trascienda las decisiones políticas o económicas del momento y pueda continuar independientemente del gobierno de turno”, explicó María Elisa Moltoni, que integra el Consejo Consultivo por la Asociación Médica Argentina de Anticoncepción.

Por su parte, De Pedro agradeció el compromiso de las organizaciones y celebró la rapidez con la que se accionó frente a esta problemática. “Que en tan poco tiempo podamos tener el pedido de informe y un proyecto de ley habla de la importancia de esta causa tan noble. Ya confirmamos la insensibilidad de este gobierno, pero para nosotros esto no es un gasto, es una inversión fundamental”.

En ese sentido, la senadora Sapag reflexionó: "Estamos en tiempos difíciles, de mucha tensión, donde muchas de las batallas son de resistencia. Proyectos como este nos devuelven a nuestro camino. No ubica en nuestro objetivo como senadores que tiene que ver con formular leyes enmarcadas dentro de la justicia social”.

 

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El 16% de los jóvenes reconoce que realiza apuestas online, según un estudio de Opina Argentina

Los casos de ludopatía en jóvenes aumentaron de manera significativa en el último tiempo y el ya 16% reconoce que realiza apuestas online, según un estudio que realizó la consultora Opina Argentina. “Los hombres son más propensos que las mujeres y son los jóvenes quienes más apuestan”, establece el reporte.

Tres de cada diez personas en nuestro país conoce a alguien de su entorno social afectado por la ludopatía, según indica el informe. El dato surge de una encuesta realizada entre el 17 y el 20 de mayo con más de mil casos, donde los investigadores destacaron que el 9% de los encuestados reconoce que realiza apuestas online. En ese sentido, aseguran que la preocupación tiene el foco en los jóvenes porque la cifra de participación en este tipo de transacciones es casi el doble que la media, al alcanzar el 16%.

Los más afectados y la intervención del Estado

Opina Argentina señala que el 24% cree que el grupo más afectado por la ludopatía son los adolescentes de 12 a 16 años. “Entre los menores de 29 años, el conocimiento asciende al 39% y entre los hombres, al 37%. Además, los hombres (11%) son más propensos a esta práctica que las mujeres (5%)”, aseguran los investigadores.

“La adicción al juego implica que las personas son incapaces de resistir los impulsos a jugar y el crecimiento de las aplicaciones y sitios de apuestas ha llevado a aumentar la cantidad de casos porque también creció la accesibilidad a este tipo de espacios virtuales”, afirma el estudio.

El informe también revela que existe cierto consenso con respecto al rol del Estado para prevenir este tipo de adicciones, aunque las opiniones sobre qué debería hacer frente a las apuestas online están divididas: el 39% de las personas asegura que deben prohibirse las apuestas. Mientras que el 38% opta por la regulación. “De allí surge que seis de cada diez encuestados se muestran a favor de restringir las apuestas online”, informaron.

Sobre las medidas, alrededor del 60% aseguró que está de acuerdo con que el Estado prohíba las publicidades referidas a apuestas online, incluso en partidos de fútbol y otros eventos deportivos. Además, una cifra similar indica que el Estado debería prohibir el uso de tarjetas de crédito para este tipo de transacciones.

Otro dato que destacan los autores del informe es que el grupo de menor nivel educativo es el más favorable a la prohibición (48%), mientras que el segmento de mayor nivel educativo es el más consciente de los riesgos de los juegos de azar.

 

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Crisis de salud mental en las empresas, jóvenes incomprendidos y la "Generación Silver"

Cada vez somos más conscientes de que cuidar de nuestra salud también implica resguardar la salud mental. Esta es una problemática extendida en todo el mundo y los datos prenden las alertas: según la Organización Mundial de la Salud (OMS), una de cada ocho personas en el mundo padece algún problema de salud mental, lo que puede repercutir en su salud física, su bienestar, su relación con los demás y sus medios de subsistencia.

La pandemia agravó la situación, pero a la vez puso sobre la mesa temas que, para muchos, eran nuevos o estaban escondidos: la OMS calcula que la pandemia incrementó entre un 25% y un 27% la prevalencia de la depresión y la ansiedad a escala mundial.

La Argentina no es ajena a esta problemática. Según datos del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA, el malestar psicológico dificulta responder a las demandas ordinarias de la vida cotidiana, desenvolverse socialmente y tener relaciones satisfactorias con otros. Y en el país se ven números récord: 25,4 % de la población mayor de 18 años declaró tener síntomas de ansiedad y depresión en 2022, último dato disponible y el más alto de la serie que comienza en 2010.

Esto empujó al tema en el centro de las agendas de las compañías. La salud mental deficiente crea costos económicos equivalentes a más de 4,2% del PIB; algunos de ellos son los costos directos del tratamiento, pero más de un tercio se relacionan con menores tasas de empleo y de productividad, según la OCDE.

Frente a este escenario, la OMS y la Organización Internacional del Trabajo (OIT) llamaron a adoptar medidas concretas para abordar los problemas de salud mental en el entorno laboral.

El abordaje de la salud mental en las empresas

Pasada la pandemia, se vio cómo cada vez más compañías ponían manos a la obra para trabajar en el bienestar de sus talentos. Sesiones de mindfulness, yoga, gabinetes terapéuticos o reintegros en sesiones son prácticas cada vez más extendidas. Sin embargo, aún hay muchas dudas y miedos a la hora de abordar una situación de salud mental, y para esto es fundamental que las compañías estén informadas acerca de sus responsabilidades y derechos.

La realidad es que el abordaje de las empresas por ahora es más reactivo que proactivo. Pero, en cualquier caso, lo primero que se recomienda es que las compañías cuenten con un servicio de medicina laboral que les permitirá contar con sugerencias y recomendaciones basadas en conocimiento sobre qué conducta tomar y qué acciones encarar en caso de que se encuentren con situaciones de empleados que necesiten este tipo de atención.

Lo segundo es estar preparado para reaccionar ante el primer llamado de atención. “En estos casos, cuanto antes intervengamos, mejor. Es desde el momento uno”, resalta Gribov, CEO de National Med.

En los casos de salud mental se trabaja mucho ad hoc: cada caso es particular. El tiempo de baja de un empleado puede variar según su patología, sintomatología o su propio entorno personal. Las empresas pueden tomar una participación activa e involucrarse. “La ley de Contrato Laboral establece que, sin importar la sintomatología, la empresa tiene derecho a validar la patología informada por el empleado como así también su capacidad laboral. Hoy las empresas, cada vez más, acuden a los mecanismos de validación entendiendo que pueden hacerlo”, explica Laura Burgos, directora médica de National Med.

"Hemos notado, en estos dos últimos años, un incremento de este tipo de interconsultas, entendiendo que estaría relacionado tanto con el aumento de personas afectadas, como con el mayor uso de este mecanismo de validación por parte de las empresas.", asegura Andrea Gribov, CEO de National Med, firma que ofrece un servicio integral en medicina laboral, y forma parte de National Brokers.

El servicio de Medicina laboral de la empresa, puede intervenir desde la notificación de la indicación de reposo, validando el diagnóstico a través de la evaluación por un especialista, y realizando controles periódicos para evaluar evolución, adherencia y respuesta al tratamiento y así definir el momento oportuno en que el empleado se encuentra en condiciones de retorno laboral.

“Esta nueva mirada por parte del empleador se traduce en un beneficio para ambas partes: los colaboradores se sienten acompañados, y el empleador se asegura de la existencia de patología, o de lo contrario obtiene las herramientas que le permitirán desarticular a los simuladores”, destaca Gribov.

Ausentismo y costos ocultos

Hoy es más frecuente escuchar casos de crisis de angustia, ansiedad, ataques de pánico o cuadros de depresión, y el aumento de las psicopatologías impacta directamente en el día a día de las organizaciones: datos de la OIT junto con la OMS muestran que cada año se pierden 12.000 millones de días de trabajo debido a la depresión y la ansiedad, lo que cuesta a la economía mundial US$ 1 billón de dólares.

Además, hay muchos costos ocultos aparejados a estas enfermedades, como por ejemplo el costo de reemplazar a un recurso o capacitar a otros para que puedan suplantarlo. Si el empleador no interviene y no se encarga de que la persona cuente con un tratamiento idóneo, esto puede traer una bola de nieve de problemas aparejados. Contar con un servicio médico que pueda auditar cada caso o hacer un seguimiento va a garantizar que el tiempo de tratamiento sea el indicado.

Otro punto a considerar es que, así como es cierto que los cuadros de psicopatologías se incrementaron, también hay casos donde estos son usados de forma fraudulenta. “Lo importante es que las empresas sepan que tienen herramientas para poder gestionar estas situaciones: se puede validar si es un cuadro cierto o falso. Si es falso se puede desarticular a través de una interconsulta con un especialista en Psicopatología. Y si es un caso cierto, se puede acompañar a las personas. Lo importante es poner a cada uno en su canal y atender y acompañar al que corresponda”, plantea Gribov.

Las empresas enfocadas en cuidar a sus talentos ya están trabajando en la prevención, que es la mejor aliada para atacar el problema. Charlas, campañas de promoción y capacitaciones son las herramientas para actuar, porque la prevención siempre va del lado de la información.

La Generación Z se siente incomprendida en su trabajo

La consultora Randstad presentó nuevos resultados de su último estudio Workmonitor, que releva las expectativas, estados de ánimo y comportamiento de los trabajadores en 34 países, incluido Argentina. Del informe surge que el 34% de los Centennials o Gen Z asegura sentirse incomprendido en su lugar de trabajo.

En líneas generales, el informe de Randstad muestra que el 22% de los trabajadores argentinos siente que sus empleadores no comprenden plenamente sus necesidades y motivaciones. Sin embargo, esta sensación se distribuye de manera desigual entre las distintas generaciones que conviven actualmente en los lugares de trabajo.

Sobre estas diferencias, Andrea Ávila, CEO de Randstad para Argentina, Chile y Uruguay, afirmó: “Hoy conviven en las empresas colaboradores que representan distintas generaciones y que tienen visiones del mundo del trabajo diferentes entre sí. Por eso, tenemos el desafío de construir organizaciones que puedan adaptarse a las expectativas de las nuevas generaciones, que las atraigan y las contengan, pero contemplando, a la vez, la diversidad necesaria para no dejar de lado las expectativas y necesidades de las generaciones predecesoras”.

La encuesta de Randstad muestra que quienes se sienten más incomprendidos por sus empleadores son los Centennials o Generación Z (34%), los más jóvenes del mercado laboral. Son nativos digitales, se caracterizan por ser emprendedores, están fuertemente orientados hacia cuestiones de impacto social y en el ámbito laboral valoran la autonomía, la diversidad, la equidad y la oportunidad de aprendizaje constante.

En segundo lugar, se ubican los Millennials o Generación Y, quienes aseguran sentirse incomprendidos por sus empleadores en un 22%. Son conocidos por su deseo de propósito en el trabajo, buscando roles que les permitan hacer una diferencia en el mundo. Valoran la flexibilidad, el equilibrio entre el trabajo y la vida personal, así como la retroalimentación constante. Son expertos en tecnología y suelen adoptar nuevas herramientas y métodos de trabajo con facilidad.

Registrando cifras ya menores, el 17% de los Generación X afirman sentirse incomprendidos en sus empleos. Los Gen X experimentaron la transición a la era digital en sus vidas laborales y valoran la independencia, la estabilidad financiera y el equilibrio entre el trabajo y la vida personal. Son pragmáticos, adaptables y buscan oportunidades para crecer profesionalmente.

Finalmente, el 17% de los Baby Boomers aseguran sentirse incomprendidos en su lugar de trabajo. Los Boomers se caracterizan por su fuerte ética laboral, hacen de la lealtad un estandarte y valoran la experiencia y la estabilidad en el trabajo.

“Este panorama diverso generacionalmente en el lugar de trabajo presenta desafíos pero también oportunidades, ya que cada generación aporta diferentes perspectivas, habilidades y experiencias que pueden enriquecer el ambiente laboral y promover el aprendizaje intergeneracional. Las organizaciones que saben gestionar eficazmente esta diversidad pueden aprovechar al máximo el talento y la experiencia de todos sus colaboradores, fomentando un ambiente laboral inclusivo, innovador y de alta productividad”, agregó Andrea Ávila.

Cuáles son las principales diferencias y similitudes entre los jóvenes y la Generación Silver

Comprender y satisfacer las necesidades de las diferentes generaciones de talentos es uno de los desafíos más grandes al que se enfrentan las organizaciones. ¿Cómo complacer a todos? ¿Dónde poner el foco? ¿Qué soluciones tienen impacto con equidad?

En este marco, Great Place To Work Argentina, firma especializada en cultura organizacional, realizó un estudio exhaustivo para comparar las expectativas y experiencias de dos grupos: la “Generación Silver” y el “Talento Joven”.

La Generación Silver, compuesta por colaboradores mayores de 50 años, se caracteriza por aportar la riqueza de la experiencia y el conocimiento acumulados a lo largo de sus carreras. Por su parte, los jóvenes, es decir los trabajadores de hasta 25 años, traen consigo nuevas perspectivas, energía y habilidades frescas. Ambos grupos son esenciales para el desarrollo y sostenibilidad de cualquier empresa y sus aportes son invaluables.

Los “Silver” valoran la estabilidad, el reconocimiento de su experiencia y oportunidades continuas de desarrollo. Mientras que el Talento Joven busca ambientes de trabajo dinámicos, oportunidades de crecimiento rápido y una cultura que promueva la innovación y el equilibrio entre la vida personal y profesional.

Para crear un gran lugar para trabajar “For All”, es fundamental entender las diferencias y similitudes entre estas generaciones.

Diferencias que suman

Cada una de las diferencias detectadas entre la generación silver y el talento joven, aporta un valor único a las organizaciones, enriqueciendo su cultura y prácticas laborales.

Remuneración

Los niveles de satisfacción en relación con la remuneración varían significativamente entre la Generación Silver y el Talento Joven.

El 70% de los colaboradores Silver muestran un mayor grado de satisfacción con los salarios que reciben, mientras que un 55% de los jóvenes sienten que reciben una compensación justa. Es decir, hay una brecha de 15% entre las diferentes generaciones.

Esta distancia puede explicarse por la estabilidad financiera y la experiencia acumulada que suelen tener los empleados de mayor edad. Mientras que los jóvenes buscan una compensación que refleje su potencial y esfuerzo.

Celebración y diversión en el trabajo

El festejo de eventos especiales y la diversión dentro del ámbito laboral son aspectos altamente valorados por los jóvenes, pero no tienen el mismo nivel de importancia para la Generación Silver.

El 94% de los jóvenes afirmó que "aquí las personas celebran los acontecimientos especiales" y el 92% considera que "este es un lugar divertido para trabajar". En cambio, aunque los Silver también valoran estos aspectos, la puntuación es ligeramente inferior, con un 83% evaluó que "este es un lugar divertido para trabajar".

Equidad

La percepción de equidad en el trato es un tema en el que la Generación Silver se siente más positiva en comparación con los jóvenes.

El 91% de los Silver sienten que "a las personas se las trata con equidad cualquiera sea su edad". Mientras que los jóvenes esta percepción baja al 90%, y solo el 77% siente que "marcan una diferencia aquí", en comparación con el 83% de los Silver.

Esto podría deberse a que los colaboradores Silver han tenido más tiempo para establecer su valor dentro de la organización, mientras que los jóvenes aún están construyendo su reputación y visibilidad.

Capacitación y desarrollo

La capacitación y el desarrollo continuo son valorados por ambas generaciones, pero de maneras diferentes. La Generación Silver aprecia las oportunidades de seguir formándose y actualizar sus habilidades, incluso cuando se acercan al final de sus carreras.

En cambio, los jóvenes buscan capacitación que les permita asumir roles más desafiantes y avanzar rápidamente en sus trayectorias profesionales. Cada una de sus elecciones refleja las distintas etapas de la vida laboral del grupo.

Similitudes

En el contexto laboral actual, tanto la Generación Silver como el Talento Joven comparten una serie de valores y expectativas que los unen más allá de sus diferencias etarias. Las siguientes son cuatro áreas clave en las que ambas coinciden: “la importancia del bienestar”, “la innovación y adaptación al cambio”, “el liderazgo efectivo” y “el sentido de propósito”.

La importancia del bienestar

El bienestar psicológico y emocional es una prioridad tanto para ambas generaciones, quienes valoran altamente trabajar en un entorno saludable y equilibrado.

Según los informes de Great Place To Work Argentina, los valores reflejan una percepción positiva con relación al bienestar laboral entre los colaboradores de ambas generaciones y que estos consideran que sus organizaciones promueven su salud mental y emocional. En el caso de los Silver, alcanzó un 85%, y en los jóvenes un 88%.

Innovación y adaptación al cambio

La capacidad de innovar y adaptarse al cambio es otra área en la cual los Silver y los jóvenes coinciden. La innovación es vista como un motor esencial para el éxito organizacional y ambos desean ser escuchados y reconocidos por sus ideas.

La afirmación "reconocemos a las personas que intentan nuevas formas de hacer las cosas sin importar el resultado" alcanzó un 83% de percepción positiva entre los Silver, destacando su disposición a innovar.

En cuanto a los jóvenes, el 93% afirmó que "las personas se adaptan con rapidez a los cambios que se necesitan para el éxito de la organización".

Liderazgo efectivo

El liderazgo efectivo es fundamental, siempre. La accesibilidad de los líderes, su capacidad para mantener informados a sus colaboradores y el cumplimiento de sus promesas son aspectos altamente valorados.

"Los jefes fomentan y responden genuinamente a nuestras sugerencias e ideas" recibió una calificación positiva del 87% entre los Silver.

En tanto, el 96% de los jóvenes consideró que "los jefes son accesibles y es fácil hablar con ellos", subrayando la importancia de un liderazgo cercano y confiable.

Sentido de propósito

Tanto la Generación Silver como el Talento Joven consideran que su trabajo debe tener un significado especial y contribuir a un propósito mayor dentro de la organización y la comunidad. Este “sentido de propósito” es crucial para su satisfacción y compromiso laboral.

"Mi trabajo tiene un significado especial: no es 'solo un trabajo'" fue valorado positivamente por el 92% de los Silver, mostrando su deseo de contribuir de manera significativa.

Mientras que un 83% de los jóvenes indicó que su empleo "tiene un significado especial", reflejando la misma aspiración de encontrar una motivación extra en su labor diaria.

Estas similitudes demuestran que, pese a la distancia generacional, hay valores fundamentales compartidos que las organizaciones pueden aprovechar para crear un entorno laboral inclusivo y satisfactorio para todos.

 

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Día Mundial de la Esclerosis Múltiple: qué es y cuáles son los síntomas

El 30 de mayo se conmemora el Día Mundial de la Esclerosis Múltiple. Esta enfermedad crónica y autoinmune afecta al sistema nervioso central, es decir, al cerebro y la médula espinal. Fue descubierta por el neurólogo francés Jean Martin Charcot en 1868.

La esclerosis múltiple genera lesiones desmielinizantes y daño de la sustancia gris por degeneración. La mielina es fundamental para que el nervio conduzca la información de forma eficaz, por lo que si la lesión ocurre, el daño neurológico se hace más visible al darse más lenta esta conducción.

Qué es la Esclerosis Múltiple

La Esclerosis Múltiple es una enfermedad crónica, autoinmune, que afecta al sistema nervioso central compuesto por el cerebro y la médula espinal. Genera lesiones desmielinizantes y daño en la sustancia gris por degeneración.

Esta enfermedad actúa a través de placas desmielinizantes que, según su lugar de ubicación generarán distintos deterioros y síntomas. También, según los neurólogos, en zonas donde existe menor exposición solar, la esclerosis es más prevalente.

Síntomas de la Esclerosis Múltiple

Los síntomas más comunes van desde alteraciones en la sensibilidad, visión, lenguaje y sistemas cognitivos hasta la disminución de la fuerza (dificultad para caminar, torpeza o debilidad de los miembros), vértigo, alteración en los movimientos oculares, visión doble, alteraciones en el lenguaje, inestabilidad al caminar, o descoordinación a la hora de realizar movimientos.

Otros síntomas son la inflamación medular (mielitis), trastornos esfinterianos y en algunos casos síntomas cognitivos o, menos frecuentemente, psiquiátricos. Cada uno de estos síntomas también dependerá de dónde se ubiquen las placas desmielinizantes, que son las lesiones a través de las cuales actúa la enfermedad.

Por qué se conmemora el Día Mundial de la Esclerosis Múltiple el 30 de mayo

En el año 2009, la Federación Internacional de Esclerosis Múltiple (MSIF) decidió que era importante concientizar a la población sobre esta enfermedad que afecta a más de dos millones de personas en todo el mundo. La organización eligió este día, porque se cree que Jean Martin Charcot, el neurólogo francés que la descubrió en el año 1868, lo hizo en esta fecha.

 

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Sin un tratado vinculante para prevenir futuras pandemias: El fracaso de la negociación internacional en la organización mundial de la salud

Por Germán Velásquez, junio de 2024

Un pequeño grupo de países industrializados, donde se encuentra la gran industria farmacéutica, se opuso al texto del tratado vinculante para prevenir futuras pandemias que se esta negociando desde hace dos años en la Organización Mundial de la Salud (OMS). Estos países optaron por proteger los intereses privados de su industria. Los países del Sur, aunque son claramente la mayoría, no lograron hacer aprobar un texto basado en el interés público, en defensa de la salud de todos los ciudadanos del planeta. Una vez más, los intereses comerciales privados se encontraron por encima del interés público ante los ojos impotentes del secretariado de la OMS y sin tomar en cuenta los llamados críticos de expertos, de organizaciones como el Centro Sur, de organizaciones no gubernamentales (ONG) que trabajan en cuestiones de salud y de observadores académicos que siguen el tema.

El viernes 10 de mayo del 2024, la OMS publicó un comunicado de prensa intitulado “Los gobiernos acuerdan seguir avanzando en la propuesta de acuerdo sobre pandemias” (1). Parece una autoproclamación de victoria… ¡que eufemismo! Los países miembro de la OMS no habían acordado nada, simplemente reconocieron que la negociación durante dos años –que era el plazo fijado por el conjunto de los países miembros para definir el tratado– había fracasado. El órgano intergubernamental de negociación (INB, por sus siglas en inglés), encargado de redactar un documento que debía presentarse para aprobación en la Asamblea Mundial de la Salud de junio del 2024, en su último día de mandato ya no trabajaba en el texto, sino en cómo renovar su mandato…

Si se pretende seguir negociando, lo primero que se debería hacer sería analizar, identificar y reconocer los motivos por los cuales la negociación fracasó. Los dos puntos mas debatidos son: el de las barreras que puede constituir la propiedad intelectual y el uso de patentes en tiempos de pandemia (artículo 11 del proyecto de documento del borrador no aprobado); y el sistema PABS (Pathogen Access and Benefit Sharing, ‘Acceso a patógenos y reparto de beneficios’). Este sistema implica que el suministro de información sobre un agente patógeno –esencial para el desarrollo de vacunas y tratamientos– iría ligado a un mecanismo que garantice el acceso a los productos sanitarios desarrollados a partir de esos datos. Según la última versión del proyecto de tratado que fracasó, la OMS reservaría el 20% de la producción mundial de medicamentos producidos en el marco del PABS –una mitad gratuitamente y la otra, a un precio preferencial– para canalizarlas hacia los países en desarrollo (artículo 12 del borrador no aprobado).

El primer problema que dificulta abordar estos dos puntos conflictivos (y otros puntos del documento sobre los cuales no hubo acuerdo) deriva de lo que se podría considerar como una doble postura, podríamos decir casi esquizofrénica, en las grandes declaraciones de los jefes de Estado (2) de los países industrializados. Por un lado afirman considerar los medicamentos como bienes públicos mundiales, pero por otro lado, defienden y tratan de imponer lo contrario, que los medicamentos son mercancías sanitarias, como se ve en las discusiones con los negociadores de estos países (como fue el caso de la negociación INB 2021-2024).

El segundo problema de la negociación, y probablemente el más grave, es el haber abandonado el concepto de medicamento esencial (el cual cubre vacunas, diagnósticos y tratamientos) elaborado durante cuarenta años por la OMS y adoptado por la gran mayoría de los países en desarrollo. Este ha sido remplazado por el ambiguo término de “contramedidas médicas o de salud” (health counter­measures o medical countermesures) (3), sintagma que no significa nada en términos de salud pública pero que hace alusión a la seguridad y las guerras a con­tener. Las “contramedidas médicas” corresponden en realidad a mercancías sanitarias, que las grandes industrias farmacéuticas de los países industriali­zados utilizan como armas comerciales, y no a medicamentos esenciales que se pueden considerar como bienes públicos.

El tercer problema general del texto que no se consiguió adoptar es que, si lo comparamos con los textos que fueron aprobados hace quince años en la OMS, hay un retroceso fuerte en el tema de los derechos de propiedad intelectual (4). Podemos observar en la formulación del texto que pasamos de “uso obligatorio de las flexibilidades del acuerdo de los ADPIC” al ambiguo lenguaje de “medidas voluntarias mutuamente acordadas”.

Los países industrializados han debilitado las formulaciones de la versión inicial del borrador y el texto está lleno de matices innecesarios. La expresión “cuando proceda” y otras formulaciones típicas de las disposiciones voluntarias aparecen ahora repetidamente. No se trata de seguir negociando para “refinar el actual borrador”, como dice el comunicado de la OMS. Es necesario reformular substancialmente el documento de tal manera que este contenga medidas legalmente aplicables que respondan al problema del acceso a la I+D (investigación y desarrollo) y las tecnolo­gías necesarias para la producción de medicamentos esenciales para las futuras pandemias.

El actual proyecto de texto del tratado vinculante para prevenir futuras pandemias sobre el que se pretende seguir negociando está lejos de responder adecuadamente los retos planteados durante la crisis de la covid-19.

Cómo nació la idea de un tratado internacional vinculante sobre futuras pandemias

El propósito de ese tratado internacional vinculante era evitar que se repitieran los fracasos que se produjeron durante la crisis de la pandemina de la covid-19. Muchas cosas no funcionaron, pero el fiasco más flagrante fue la desigual distribución y acceso a medicamentos esenciales: vacunas, diagnósticos y tratamientos.

La pandemia de la covid-19 demostró, en particular, que habría sido necesaria una acción conjunta y organizada en la que el interés público, la justicia y la equidad global habrían sido primordiales. Como hoy sabemos, esto no ocurrió.

El 30 de marzo de 2021, cuando muchos aún pensaban que tras el violento golpe de la covid-19 seríamos capaces de construir un mundo mejor, veinticinco jefes de Estado del mundo entero se unieron al presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, y al director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, para pedir un tratado internacional sobre pandemias basado en las lecciones aprendidas durante la pandemia del coronavirus. Esta fue la base que llevó a iniciar, en diciembre de 2021, un ciclo de negociaciones para llegar a un tratado vinculante y a que se creara el mencionado INB.

Paralelamente a la negociación de este tratado internacional, también se inició la revisión del Reglamento Sanitario Internacional (2005). El alcance y los objetivos respectivos de estos procesos paralelos no siempre estuvieron claros, lo que ha dado lugar a procesos sobrepuestos y a menudo confusos en el marco de negociación del tratado.

El contenido del tratado

La Secretaría de la OMS preparó un borrador de documento de síntesis consolidado de los elementos sustantivos, como base para su consideración y discusión, con el fin de llegar a un borrador cero sobre el que pudieran iniciarse las negociaciones. El documento contenía 74 elementos para el debate que, en muchos casos, confundían más que ayudaban en el proceso.

Los elementos sustantivos, que algunos países destacaron como importantes, podrían agruparse en torno a cinco ejes centrales: gobernanza; investigación y desarrollo (I+D) y transferencia de tecnología; financiación; capacidad de laboratorio, pruebas clínicas e intercambio de datos; y comunicación e información.

Se estudiaron varios proyectos de disposiciones del tratado en una serie de rondas de negociación entre 2022 y 2024. La novena ronda tuvo lugar en mayo del 2024. Los debates se celebraron en grupos temáticos por paí­ses y la secretaría del INB, con el apoyo de la secretaría de la OMS, llevó a cabo consultas informales.

Tensiones, avances y retrocesos

Negociar el tratado no es tarea fácil, y las divergencias entre países en desa­rrollo y desarrollados en cuestiones clave siguen siendo enormes.

Según el actual director general, la Secretaría de la OMS debe estar siempre a favor de los países en desa­rrollo, los pobres y los que sufren. Se trata de una postura interesante, novedosa y coherente que contrasta con la de anteriores directores generales que defendían una “neutralidad”, que desa­fortunadamente desde hace más de veinte años no existe en la OMS. En la práctica, lo que suele ocurrir es que la Secretaría de la OMS, que da apoyo a los países en este tipo de negociaciones, suele defender los intereses de los países desarrollados o más concretamente, en este caso, los intereses de las industrias farmacéuticas ubicadas en estos países.

Según un reciente editorial de la revista Lancet, “tal vez el INB [el órgano intergubernamental de nego­ciación] esté haciendo todo lo que puede, pero en última instancia son los políticos de los países del G7 quienes deben dejar de lado los intereses creados de la industria y comprender por fin que en una pandemia no puedes proteger solo a tus propios ciudadanos: la salud de uno depende de la salud de todos” (5).

El tratado para responder contra futuras pandemias será uno de los temas centrales de la próxima Asamblea Mundial de la Salud de la OMS, en junio de este año 2024, donde se insistirá en la necesidad de seguir negociando. Lo importante es cómo y qué negociar. El texto del tratado debe ser vinculante para que los errores e injusticias que se cometieron durante la covid-19 puedan corregirse de manera eficaz. El texto actual debería ser substancialmente reformulado y la negociación tendría que seguir sobre bases más ambiciosas. El texto actual parece más un borrador de una resolución de la Asamblea Mundial de la Salud y está lejos de ser un proyecto de tratado internacional vinculante. Si mañana hubiera una nueva pandemia, el borrador actual –sobre el que no hubo acuerdo– no cambiaría nada.

Si los países del Sur, que constituyen la mayoría de los miembros de la OMS, se unen con una visión clara y fuerte de la salud pública, y los del Norte actúan con lucidez y se basan en la ciencia, buscando la seguridad para todos, podremos contribuir con éxito al bienestar de las generaciones futuras.

Y si al final un pequeño grupo de países industrializados, defendiendo la agenda y los intereses de sus industrias, se oponen a la adopción de un tratado capaz de servir eficazmente a la salud pública mundial con justicia y equidad, es útil recordar que la OMS es una institución demo­crática donde existe la posibilidad de votar y donde los países del Sur representan una amplia mayoría.

 

PUBLICADO POR LE MONDE DIPLOMATIQUE (CLICK AQUÍ)

 

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