Blog

Fertilización in vitro: crece la polémica por la cobertura y el Gobierno no interviene

Desde la sanción de la ley de reproducción asistida en 2013, se da una confrontación por la negativa de prepagas y obras sociales a cubrir una cuarta fertilización in vitro a quienes ya lo intentaron tres veces. Si bien en 2018 la Corte Suprema sentó jurisprudencia en favor de los pacientes, las prestadoras insisten en que solo deben cubrir tres intentos. Desalentadas, pocas personas judicializan, presas de un tironeo entre dos poderes del Estado: el Ejecutivo y Judicial.

El problema se origina en un absurdo; una expresión gramatical ambigua. Para unos, el texto garantiza la cobertura de tres fertilizaciones in vitro por año. Para otros, son tres "por todo concepto".

Todo se hubiera resuelto con un nuevo decreto reglamentario que aclarara el asunto para un lado o el otro. Desde 2013, esto no ocurrió.

Si bien la Justicia dejó claro en 2018 qué correspondía interpretar del texto normativo, las prestadoras siguen rechazando cubrir la cuarta fertilización, como si no hubiera ningún marco jurídico ordenador.

Se escudan en su propia lectura del decreto reglamentario, elaborado con aval del Ministerio de Salud, cartera que no respondió las consultas de Clarín sobre este tema.

Clarín relevó 34 causas iniciadas por este conflicto, desde fines de 2018, cuando la Corte se pronunció en este sentido.

La cifra refleja solo las causas que llegaron a segunda instancia (Cámara) y excluye a los pacientes sin la fortaleza anímica o económica como para iniciar acciones judiciales contra su prepaga u obra social.

El origen del conflicto de la cuarta fertilización in vitro

Veamos la ambigüedad que genera todo este embrollo.

La ley de reproducción asistida estableció en 2013 la cobertura obligatoria del 100% para dos tipos de tratamientos: los de baja y los de alta complejidad.

Por baja complejidad se entiende inseminación artificial, lo más parecido a ayudar a que los espermatozoides se unan al óvulo dentro de la persona gestante.

Alta complejidad se refiere a fertilización in vitro, o FIV, cuando esa unión de gametos se lleva adelante fuera de la persona gestante, en laboratorio, procedimiento del que surgirán embriones que luego serán implantados en el útero.

Una resolución ministerial posterior detalló que por cada tratamiento de alta complejidad (o sea, cada fertilización) se pueden realizar hasta tres transferencias de embriones.

¿El problema? Que si bien quedó claro qué implica una FIV (hasta tres transferencias de embriones...), persiste un absurdo tironeo lingüístico por cuántas FIV deberían cubrir las prestadoras. 

La reglamentación de la ley de reproducción asistida

El 8° artículo del decreto reglamentario 956/2013 afirma:

“... en los términos que marca la Ley Nº 26.862, una persona podrá acceder a un máximo de CUATRO (4) tratamientos anuales con técnicas de reproducción médicamente asistida de baja complejidad, y hasta TRES (3) tratamientos de reproducción médicamente asistida con técnicas de alta complejidad, con intervalos mínimos de TRES (3) meses entre cada uno de ellos”.

La discusión es por la palabra "anual". En la segunda parte de la oración, ¿está elidida (omitida, pero sobrevolando la frase) o, a propósito, ausente?

La Corte Suprema entendió lo primero, según lo expresó en un fallo el 14 de agosto de 2018, en el marco de la causa, “Y., M.V. Y otro c/IOSE s/amparo de salud”:

“...el decreto no especifica si se trata de tres en total o de tres en un determinado lapso temporal (...) la lectura completa del precepto posibilita despejar esa incógnita (...) ese límite de 'tres' intervenciones ha sido establecido en relación con el período anual que explícitamente fue previsto para la cobertura de las técnicas de baja complejidad mencionadas en el primer tramo (en este caso cuatro)”.

Y cierra: “La norma ha sido diseñada en un único párrafo u oración por lo que la ausencia de referencia temporal en el caso de las técnicas de reproducción asistida de alta complejidad es solo producto de la utilización de un giro o recurso idiomático para evitar una innecesaria repetición de la palabra 'anual'”.

El derrotero de los juicios por la cuarta fertilización

El circuito jurídico plasmado en las causas relevadas para este informe es casi idéntico en todos los casos.

1) La persona solicita cobertura para un cuarto intento de fertilización in vitro.

2) La prepaga u obra social rechaza el pedido en forma automática.

3) La persona va a la Justicia. Desde 2018, los jueces de primera instancia le suelen dar la razón al paciente, invocando el fallo de la Corte Suprema de 2018.

4) La obra social/prepaga apela la resolución. O sea, protesta.

5) El expediente termina en un tribunal superior (Cámara).

6) Los jueces de Cámara confirman el fallo de primera instancia. Gana el paciente.

7) La prepaga u obra social paga. Fin.

Un plenario aclarador sobre la FIV

Días después del fallo de la Corte, el 28 de agosto de 2018, los jueces de las tres salas de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil y Comercial Federal se reunieron en un plenario y consensuaron, en adelante, apoyar siempre la posición que había explicitado el máximo Tribunal.

Ese acuerdo (asentado en la causa “Gayoso, Carolina y otro c/ Obra Social del Poder Judicial de la Nación s/ amparo de salud”) robusteció la jurisprudencia sobre el tema.

Pero eso no evitó que se perpetúen los litigios: prepagas y obras sociales pelean la cuestión como si alguna vez fueran a ganarla.

¿Por qué lo hacen, si indefectiblemente pierden?

Gestores de la fertilización in vitro

Los 34 fallos analizados fueron todos favorables a los pacientes: 12 corresponden a la Cámara Nacional de Apelaciones Civil y Comercial Federal. Los restantes, a Cámaras Federales del interior: tres a La Plata, nueve a Mendoza, cuatro a Rosario y seis a San Martín.

El 79,4% surgieron de negativas de prepagas; el resto (20,6%), de obras sociales.

De las principales prepagas se destacan tres fallos contra Swiss Medical, entidad que no respondió las preguntas de Clarín; y 22 contra OSDE.

En diálogo con este medio, desde esa última entidad (que nuclea a 2,2 millones de afiliados) explicaron que cada año cubren 9.000 tratamientos de fertilización de alta complejidad, y que “es mucho más de lo que correspondería por el número de socios”.

Agregaron que cuando niegan el cuarto tratamiento de FIV, lo hacen siguiendo la letra del decreto reglamentario de reproducción asistida, posición que -según ellos- es avalada tanto por su autoridad de aplicación como por su órgano de control: el Ministerio y la Superintendencia de Servicios de Salud, respectivamente.

Ante la falta de respuesta de la cartera que conduce Carla Vizzotti, Clarín le pidió a OSDE documentación que certificara ese “visto bueno” ministerial.

Explicaron que “cada vez que surge un amparo, se emiten oficios. El Ministerio los contesta citando el decreto, con la interpretación de que se debe cubrir tres FIV como máximo”.

En esos oficios -informaron-, el Ministerio suele, además, sumar un argumento en línea con la sustentabilidad del sistema: la ecuación de los beneficios vs. los riesgos. "El ministerio explica que el 80% de las pacientes logra un embarazo dentro de los tres intentos de fertilización", dijeron desde OSDE.

En tanto, desde la Superintendencia de Servicios de Salud remarcaron que “es prioridad (…) la estricta aplicación de la norma técnica del Ministerio”, e interpretaron que “esto es independiente de lo que se haya adoptado judicialmente para un caso particular".

En esos casos, dijeron, "es exclusiva responsabilidad de la praxis de los profesionales y de los prestadores prescribir prestaciones por fuera de los recaudos establecidos en el marco legal”.

El supuesto rédito del incumplimiento

Consultado por este tema, Juan Bautista Torres López, abogado especializado en derecho de la salud, fue enfático: “Algunas obras sociales están bajando el índice de litigiosidad sobre este tema, pero les sigue resultando rentable judicializar, por la cantidad de personas que no inician acciones”.

“¿Qué significa esto? En una estadística rápida, de diez que tienen un problema, 7 u 8 harán un reclamo a través de notas, llamados telefónicos u otras vías", detalló.

Sin embargo, "solo la mitad de esas mandará una carta documento, y no más de dos o tres iniciarán acciones judiciales a través de un amparo. El incumplimiento es un buen negocio”, opinó.

Una mirada clínica sobre las FIV

Agustín Pasqualini, médico, secretario de la Sociedad Argentina de Medicina Reproductiva (SAMER), planteó algunos matices que transitan por el carril no-jurídico de esta problemática.

Según repasó, en Argentina, en 2019, se hicieron unos 18.000 tratamientos de fertilización in vitro. Sin embargo, “en la mejor de las situaciones, una pareja que se hace fertilización con óvulos propios tiene 30% de tasa de embarazo. Quiere decir que, de cada diez parejas, tres se embarazan y siete no”.

“De esas siete (siguió), 20% o 30% no repetirán el procedimiento, por estrés. Lo que llamamos drop out, o abandono”.

“Nos quedan, entonces, cinco parejas. De esas, otra vez, se embarazará el 30%. Y así hay que seguir calculando hasta el cuarto o quinto intento de fertilización”, resumió Pasqualini, dando a entender que la baja tasa de éxito por la acumulación de intentos ejerce su contrapeso.

Y se suma la edad, “que es un marcador de pronóstico independiente. Porque el 30% mencionado no se corresponde con la edad de la mayoría de las pacientes que consultan hoy, de más de 40 años. En esos casos, las chances de embarazo pueden bajar al 10%”.

“Hay parejas que uno alienta a un cuarto intento, pero en otras hay que ver qué está fallando. No siempre tiene sentido seguir, más allá de que esté la cobertura o de quién pague”.

Los pacientes, entre dos poderes del Estado

Ana Claudia Ceballos integra Concebir, una asociación civil que, en forma gratuita y a través de talleres virtuales semanales (concebir.org.ar), contiene a personas que intentan o intentaron lograr un embarazo, hayan tenido éxito o no. Su mirada de las prestadoras es bien crítica. Muy seguido “ponen piedritas en el camino”, apuntó.

“Son muy escasas las obras sociales que cubren sin pleito, sin judicializar. Uno tiene que citar los fallos que sentaron jurisprudencia. A veces alcanza con una carta documento, siempre que esté bien fundamentada, pero igual precisás un abogado, algo que nosotros ofrecemos en la fundación”, repasó.

“En un grupo de 50 personas que asistan a un taller nuestro, 10 seguramente hayan tenido el problema del cuarto intento de fertilización rechazado. Diría que la mitad judicializa y la mitad, no”.

Para Torres López, aunque “mucha de la normativa en Salud está generada por la jurisprudencia, en este caso ayudaría una aclaración del texto normativo desde la Superintendencia. O, mejor, un nuevo decreto reglamentario que acotara el criterio”.

Porque es claro quién está pagando en este momento. Lo dijo Ceballos: “El costo de meter un amparo es muy alto. Esto sin contar el costo emocional. La angustia de buscar un embarazo y no lograrlo. Y, peor, que te nieguen el tratamiento”.

 

PUBLICADO EN CLARIN (CLICK AQUÍ)

Una bebé española recibió un trasplante de intestino con un método inédito en el mundo

Por primera vez en el mundo se realizó un trasplante exitoso de un intestino de un donante fallecido. Emma, una bebé española de 13 meses, se convirtió en la primera persona en recibir un trasplante multidisciplinar de intestino en asistolia, una técnica en la que los órganos y tejidos del donante se mantienen con oxigenación extracorpórea una vez certificado su muerte.

Gracias a una técnica inédita, la bebé fue trasplantada mediante una donación en asistolia, un método que consiste en la donación de órganos y tejidos que proceden de una persona a la que se le diagnostica la muerte tras la confirmación del cese irreversible de las funciones cardiorrespiratorias (ausencia de latido cardíaco y de respiración espontánea), órganos que se preservan con un sistema de oxigenación extracorpórea.

La intervención, que supone un hito en este tipo de trasplantes, se llevó a cabo en el Hospital Universitario de La Paz en Madrid, y fue dada a conocer este martes por el Gobierno regional de la ciudad española, en un acto en el que estuvo presente la directora de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT), Beatriz Domínguez-Gil, personal médico del hospital y los padres de la pequeña.

“En el momento que entró a quirófano fue nuestra salvación. Nuestra vida ha dado un giro de 180 grados porque ha sido impresionante la evolución, y ya empieza a gatear”, dijo Daniel, el padre de la bebé durante una conferencia en el centro de salud.

Los expertos aseguraron que esta técnica “hace posible el uso de órganos sólidos que de otra forma se perderían”. La niña, que ya fue dada de alta y se encuentra en perfecto estado en su casa, sufría un cuadro de “fracaso intestinal” diagnosticado desde su primer mes de vida.

El intestino de Emma era demasiado corto, lo que deterioró su salud de forma acelerada, y en los meses previos a la intervención ya se encontraba en un estado muy frágil, según explicaron las autoridades sanitarias de Madrid en un comunicado.

“Este tipo de pacientes son muy complejos y quiero agradecer el trabajo de muchos profesionales que han participado en este trasplante multivisceral. El posoperatorio ha transcurrido sin incidencias y ha durado dos meses y ahora se le va a retirar la nutrición parenteral. El estado de la paciente es bueno”, explicó Esther Ramos Boluda, jefa de la unidad de Rehabilitación y Trasplante Intestinal del Hospital Universitario de la Paz.

Nunca se había utilizado el intestino procedente de donación en asistolia al considerarse que no sería válido dadas las características especiales de este órgano. Sin embargo, el Grupo de Malformaciones Congénitas y Trasplante del Instituto de Investigación Sanitaria del Hospital de la Paz puso en marcha un proyecto de tres años de investigación en el que se experimentó y demostró que el intestino donado era válido. La operación fue un éxito en el que participaron profesionales de hasta sietes especialidades pediátricas.

En los últimos años ha aumentado el número de pacientes que requieren de un trasplante de órgano sólido para seguir con vida, según datos de la Sanidad madrileña, y “la donación en asistolia se está convirtiendo en una fuente cada vez más importante puesto que en adultos ya representa un tercio de las donaciones” que se realizan en España.

Esta técnica fue utilizada en La Paz por primera vez en 2014 en adultos y en septiembre de 2021 en niños, aunque previamente el equipo de trasplantes infantil la había realizado en tres hospitales de Madrid, y de las regiones del País Vasco (norte) y Andalucía (sur), la primera de ellas en 2018.

España es uno de los países referentes en trasplantes de órganos, con más de 102 intervenciones por millón de habitantes realizadas en 2021, una tasa solo superada por Estados Unidos, según datos del Ministerio de Sanidad español.

 

PUBLICADO EN INFOBAE (CLICK AQUÍ)

Los casos de viruela del mono en la Argentina aumentaron 117% en septiembre

El 27 de mayo pasado se confirmó el primer caso de viruela del mono o viruela símica en la Argentina, y desde entonces el brote se siguió desarrollando en el país, con más casos a partir de agosto. Según informó el Ministerio de Salud de la Nación, hasta el 4 de octubre se confirmaron 480 casos de viruela del mono en el país. Hasta el 7 de septiembre se habían registrado 221 casos en la Argentina. Significa que hubo un aumento del 117% de los casos durante septiembre pasado.

La infección es causada por el virus Monkeypox, que fue descripto en 1958. En 1970 se lo detectó también en el ser humano. Se trata de una enfermedad que estaba más concentrada en algunas regiones de África. Pero este año se ha producido un brote en múltiples países que llevó a que la Organización Mundial de la Salud lo declarara como emergencia de salud pública de importancia internacional el 23 de julio pasado. En el mundo, ya se han reportado 71.096 personas con la enfermedad este año.

El virus que causa la viruela del mono se transmite por el contacto cercano directo con lesiones cutáneas o mucosas de una persona enferma, especialmente por el contacto estrecho durante una relación sexual. También se puede contagiar al usar objetos contaminados recientemente, como ropa, sábanas o toallas, que estuvieron en contacto con una persona con el virus. El período de incubación de la viruela símica puede oscilar entre un rango de 4 a 21 días.

De acuerdo con el último boletín epidemiológico de la cartera de Salud, el brote de viruela en la Argentina afecta más a hombres jóvenes. Es un perfil que también se registra en otros países. La mediana de edad de los casos es de 35 años con un mínimo de 18 años y un máximo de 61 años. El 54,9% de los casos confirmados fueron diagnosticados en las últimas 4 semanas, que corresponden a todo el mes de septiembre. La mayoría de los pacientes no había estado en el exterior en el momento previo al inicio de los síntomas.

Se aclaró que 3 casos de los 480 casos corresponden a personas de sexo legal femenino. Hasta el 4 de octubre no se han registrado casos graves ni fallecidos. Se observa que el brote de viruela se extiende hacia otras jurisdicciones del país. Hasta agosto, los casos se concentraban principalmente en ciudad de Buenos Aires, provincia de Buenos Aires y Córdoba. Estas tres jurisdicciones han notificado el 95% de los casos.

Pero se han registrado más casos en otras jurisdicciones, Ya 13 de las 24 jurisdicciones del país reportaron pacientes con viruela del mono. Se reportaron casos en Santa Fe (7), Tierra del Fuego (7), Neuquén (3), Río Negro (2), y Santa Cruz (2). Corrientes, Mendoza, Salta, San Juan y Tucumán también han notificado un caso en sus territorios.

“Hasta el momento la población más afectada es la compuesta por hombres que tienen sexo con otros hombres (267 de los 480 casos registrados hasta ahora lo refieren y para el resto de los casos no se cuenta con el dato)”, informó el boletín del Ministerio de Salud.

Los síntomas que tuvieron los pacientes con viruela fueron principalmente las lesiones como pústulas en diferentes localizaciones incluyendo genitales, perianales, manos, torso y cara. No hay aún disponible en el país ni vacunas ni tratamientos específicos. Hasta el momento, los pacientes solo reciben tratamiento para el control de los síntomas y muy pocos han necesitado internación.

El 27 de septiembre pasado, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) pidió a los países que intensifiquen las acciones de respuesta, priorizando la detección, la vigilancia y la participación de la comunidad para reducir los nuevos casos y poner fin al brote en la región de las Américas. “Es demasiado pronto para proclamar la victoria contra la viruela símica porque sólo en la última semana se notificaron 7.000 casos”, dijo el doctor Marcos Espinal, subdirector interino de la OPS, durante una sesión especial para actualizar a los Estados Miembros sobre la situación regional de la viruela símica en la 30ª Conferencia Sanitaria Panamericana.

“Las Américas siguen representando la mayor proporción de casos de viruela símica a nivel mundial”, añadió el doctor Espinal, y “aunque las tendencias pueden indicar una estabilización en el número total de casos, el virus podría mutar y causar más infecciones”. Se han notificado casos de viruela símica en 31 países y territorios de las Américas. Estados Unidos sigue representando más de la mitad de los casos, pero se han observado rápidos aumentos en Brasil, Perú, Colombia, México y Chile desde que la OMS declaró a la viruela símica como emergencia de salud pública de importancia internacional hace dos meses.

El subdirector interino de la OPS añadió que la falta de notificación podría hacer que esta cifra fuera aún mayor, ya que las personas infectadas no necesariamente buscan atención médica o informan de un caso a las autoridades.

 

PUBLICADO EN INFOBAE (CLICK AQUÍ)

La Ley de Salud Mental: mitos y realidades de una norma de avanzada que está lejos de cumplirse

A pesar de tener ya 12 años, la Ley de Salud Mental siempre está en la mira. Y en 2022 pareció que, al igual que la de Alquileres, ella también iba a ser víctima del Congreso. Desde el 2010, en Argentina está vigente la Ley 26.657, que busca garantizar a toda la población el acceso a una atención integral, humanizada y de calidad en materia de salud mental. Pero los avances fueron limitados y a su alrededor giran tantos mitos como deficiencias. A horas de conmemorarse un nuevo día de la Salud Mental, ¿qué tan lejos se está de hacer cumplir esta norma de avanzada mundial?

Organizaciones y especialistas concuerdan: todavía existen barreras que impiden su plena implementación y lograr que el derecho a la salud mental sea una realidad. Un primer punto es la participación de todo el sistema. “Hay una cuestión pendiente: que todos los centros de salud y hospitales generales brinden atención ambulatoria e internación en salud mental. Esto aún no sucede en todo el país. También es muy importante avanzar con una red de dispositivos alternativos como las viviendas asistidas, servicios de atención domiciliaria y ambulatoria, de acompañamiento y apoyo, y dispositivos de inclusión social y laboral”, resalta Eduardo Quiroga, de la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ). Cuenta que otro tema pendiente es la adecuación de los hospitales psiquiátricos. “Todavía hay grandes instituciones que no tienen planes de adecuación, como es el caso de los hospitales psiquiátricos de la Ciudad, donde aún hay gran cantidad de personas internadas».

El sistema de atención que propone la ley deja de lado el modelo manicomial para pasar a uno de atención comunitaria. La norma estipuló que para 2020 no debían quedar “manicomios” con el viejo modelo de encierro. No obligaba a cerrarlos, sino a readecuarse. Que las internaciones fuesen breves, y complementadas con dispositivos comunitarias y lazos sociales, laborales y culturales que evitaran dejar al paciente aislado en el neuropsiquiátrico. Eso también está lejos de cumplirse. El Primer Censo Nacional de Personas Internadas por Motivos de Salud Mental de 2019 (casi diez años después de la ley) registró 12.035 personas internadas por Salud Mental. Unas 8000 menos que en 2010, pero aún son muchísimas.

La situación es dispar dependiendo la jurisdicción. Entre Ríos, La Pampa y Provincia de Buenos Aires avanzaron en readecuaciones. La actual gestión bonaerense dispuso hace un par de años la transformación de los cuatro monovalentes: el Estéves, el Alejandro Korn, el Domingo Cabred; y el Taraborelli. Entre los cuatro albergan a más de 1600 pacientes: el 43% tiene como mínimo 10 años de internación. CABA, en cambio, no avanzó con ninguno. La mayor parte del presupuesto está orientado hacia los hospitales psiquiátricos, mientras que de sus 34 hospitales, solo tres cuentan con internación por causas de salud mental.

En el medio, la pandemia. Y un crecimiento exponencial de casos de salud mental. Un estudio del Conicet reveló que el 47% de las personas consultadas tuvo algún “trastorno de ansiedad”, seguido por “depresión” (36%) y afecciones de tipo “psiquiátrico” (14%).

La salud mental está vinculada al contexto. En las crisis, suben los casos. Remarca Macarena Sabin Paz, coordinadora del equipo Salud mental del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS): “no existe estado pleno de salud o de enfermedad. Hay que desmitificarlo. Hay mucho silencio y vergüenza en pedir ayuda. Si se dejan los tabúes, se podrá pedir ayuda a tiempo”.

Representaciones sociales

Los críticos de la ley apuntan que la externación de pacientes no siempre puede ocurrir. “La internación debe ser una habitualidad en el equipo interdisciplinario, debe estar en el arsenal terapéutico”, aseguró a la prensa tiempo atrás Mario Clemente, presidente de la Fundación Observatorio para la Medicina Prehospitalaria.

Los hospitales psiquiátricos todavía se resisten a readecuarse. Sabin Paz pide sacar la idea de lo normal/lo patológico: “No sirve y no es real. Como en la salud física, tenemos aspectos más saludables y otros menos, y convivimos con ese proceso. La salud mental pasa a ser un eje más de la salud. Nuestras emociones y angustias cambian, la pandemia lo demostró”.

Uno de los mayores mitos, promovido por los medios, es que una persona con un historial de atención por salud mental no está en condiciones de decidir sobre su vida, es peligrosa o no puede integrarse en la comunidad. “Pero esto no es así –añade Leonardo Gorbacz, psicoanalista y exdiputado–. Muchas personas no pueden ver que las crisis en salud mental son momentos puntuales que pueden ser superados, entonces terminan condenando a las personas al encierro de por vida”.

 “El porcentaje de personas con problemáticas de salud mental que cometen delitos es ínfima, en su mayoría los que cometen delitos son personas consideradas normales”, enfatiza Alberto Trímboli, ex titular de la Federación Mundial de Salud Mental.

Gorbacz lleva la ley como una causa propia. Fue el autor del proyecto. En diálogo con Tiempo destaca que “en 12 años se han visto fortalecidos los equipos interdisciplinarios y se ha reducido la cantidad de personas que permanecían sin criterio de salud en hospitales psiquiátricos, además de aumentar los controles, lo que redujo la tendencia a la discrecionalidad. Sin embargo, la mayor carga de atención sigue recayendo en los hospitales psiquiátricos”.

Muchos hospitales y centros de salud en los barrios rechazan la atención de salud mental, la gente tarda en llegar a la consulta y en la mayoría de los casos es derivada a hospitales psiquiátricos alejados, con riesgo de perder progresivamente sus redes vinculares y sus lazos sociales.

La ley incluye a las adicciones como parte de las políticas de salud mental, por lo que las personas que transitan situaciones de consumos problemáticos tienen todos los derechos que enumera la ley. Este punto tampoco se cumple.

De acuerdo a la norma, no puede rechazarse el tratamiento por salud mental en ningún hospital general. Tampoco se cumple. Es muy común la frase “aquí no se internan personas con problemas de salud mental” o “aquí no atendemos adicciones”.

Largamente discutida, la ley fue votada por unanimidad. Gorbacz asume que igual hay muchos detractores, “pero con fundamentos poco sólidos porque se basan en el desconocimiento. Se cree que la ley no permite internar a alguien en contra de su voluntad, y eso es totalmente falso. Es una buena herramienta que todavía no ha desplegado todo su potencial, es perfectamente aplicable”.

Para cumplirla es indispensable la inversión, al menos en la creación de dispositivos intermedios como hospitales de día y en la conformación de más equipos interdisciplinarios donde no impere solo la mirada psiquiátrica medicalizante. Eso queda a merced de cada provincia, y la crisis socioeconómica no ayuda para que la salud mental sea una prioridad presupuestaria.

Según datos de la ACIJ, el porcentaje destinado a «Salud Mental”, dentro del de Salud, proyectado para el 2023 es de 1,68%, mayor al 1,45% de este año, pero lejos del mínimo de 10% que estipula la Ley. “No se puede hablar de ausencia total de implementación, sino de disparidad entre las jurisdicciones –puntualiza Sabin Paz–. Es una ley de garantía de derechos. Antes las personas con padecimiento en salud mental podían quedarse encerradas de por vida; sin posibilidad de votar, hacer transacciones económicas ni casarse. Como si la justicia pudiera garantizar la felicidad. Esas cosas no pueden seguir. Por eso hay que pensar la salud mental en los primeros niveles de atención, no solo los manicomios, que no ayudan y agregan estigmas y discapacidades. Que por ejemplo las escuelas, clubes e iglesias aprendan a construir una detección temprana. Y se pueda trabajar de manera transversal e intersectorial”.

 

 

PUBLICADA EN TIEMPO.AR (CLICK AQUÍ)

La larga transición hacia el Etiquetado Frontal

La Ley de Etiquetado Frontal aprobada por amplia mayoría en el Senado y en Cámara de Diputados, en sesiones maratónicas y con apoyo transversal de distintos bloques, todavía no arroja frutos en la realidad. El entramado de la ley concedía a las empresas un tiempo de adaptación generoso: 9 meses a partir de su sanción en octubre de 2021 y otros 6 adicionales si las firmas solicitaban prórrogas para readaptar los envases o bien la composición de nutrientes y así evitar el sello. El plazo para PyMEs y cooperativas era más laxo aún. Como señaló la ministra de Salud Carla Vizzoti, hasta fin de 2023 estaremos en el período de transición.

La Ley contemplaba dos etapas para esa transición. En una primera que vencía en agosto de 2022 el porcentaje de nutrientes críticos que llevaba a aplicar el octógono negro señalando exceso de azúcares, sodio o grasas saturadas era mayor que el de la segunda etapa (mayo de 2023) cuando más productos deberán aplicar el sello. No obstante el pedido de prórrogas ante la ANMAT, dependiente del ministerio, postergó el plazo de la primera etapa a febrero de 2023 y el de la segunda a mayo de 2024. La respuesta de la ANMAT en algunos casos era automática (una calculadora generada por sistema indicaba si debía readecuarse el envase) y en otros casos se accedió a pedidos por motivos variados: empresas que tenían stocks que agotar, otras rechazaban la eliminación de personajes atractivos de sus envoltorios, otras aducían demoras para la adecuación tecnológica, etc.

El lobby de las grandes empresas alimenticias y las cámaras que las nuclean (para citar las más conocidas: AmCham y la Copal) fue rotundo al momento de la votación parlamentaria y, como relató este diario, durante la reglamentación de la Ley 27.642, caracterizada por un fuerte hermetismo en el ministerio de Salud. Algunas organizaciones civiles que habían participado de la elaboración del proyecto manifestaron haber quedado fuera de la discusión tras la sanción de la ley.

Desde la Fundación para el Desarrollo de Políticas Sustentables (Fundeps) elevaron un pedido de información pública para conocer detalles del proceso de las exigencias a empresas en diciembre del año pasado. En tanto, la Federación Argentina de Graduados en Nutrición (Fagran) reconoció también a este diario el lobby de las empresas que buscaban mayor flexibilidad para reglamentar los sellos “pensando más en su conveniencia económica que en la salud de la población, principal objetivo que persigue esta ley”. Por el contrario, desde la Sociedad Argentina de Nutrición (SAN) prefirieron cuestionar en otros medios los errores de la Ley.

Limpiando el frente del envase

Las empresas defendían distintas estrategias, como la incorporación de información nutricional complementaria cerca del octógono, algo que expresamente rechaza la Ley pues apunta a una sencilla identificación del problema por parte del consumidor. Sólo permite agregar leyendas precautorias sobre edulcorantes y cafeína como sustancias no recomendables para infancias. Las firmas vendedoras de productos lácteos se quejaban: “no podemos informar sobre los probióticos o si los alimentos son ricos en calcio”. Otra estrategia que aducía un mayor valor educativo era la de agregar un “semáforo nutricional” para las categorías alto, medio y bajo, en lugar de un sello único. Esto fue propuesto en el proyecto que por la minoría presentó la diputada Carmen Polledo, de Juntos por el Cambio.

También hubo disidencias respecto del capítulo que regula la publicidad en los alimentos ultra procesados. La Ley establece que si el producto lleva el sello octogonal no puede utilizar imágenes de celebridades, deportistas o animaciones en su difusión. Y directamente prohíbe toda publicidad de estos productos orientada a niñas, niños o adolescentes. Las industrias pusieron el grito en el cielo porque deberán sacar al tigre de los cereales o al juguete del huevo de chocolate. Se supo que Coca-Cola directamente sugirió colocar el octógono en la tapa de sus envases.

El buen espíritu de la Ley

Desde el ministerio de Salud prefieren llamarla Ley de Alimentación Saludable, tal como reza su texto, y está anclada en dos principios constitucionales importantes: la protección a los consumidores y el cuidado de la salud de las personas a través de una alimentación sana. Se busca prevenir enfermedades como la malnutrición, el sobrepeso y la obesidad que son problemas de salud pública en muchos países, en especial luego de la pandemia.

Los datos están poco actualizados pero el último Informe sobre Obesidad que elaboró la OCDE en 2017 muestra países como Estados Unidos (con el 38,2% de la población adulta obesa) y México (32,4%) liderando el ranking con problemas de malnutrición, de cerca los sigue Chile (25% de la población obesa). Y nuestro país no se queda atrás, con relevamientos propios en 2018 el INDEC publicó la última Encuesta de Factores de Riesgo que muestra que en Argentina el 61,6% de las personas tienen exceso de peso: 36,2% tienen sobrepeso y 25,4%, obesidad.

A nivel regional en los últimos cinco años Chile, Perú, México y Uruguay implementaron etiquetas de advertencia en el frente de los envases de los ultra procesados. El seguimiento a partir de encuestas luego de su implementación fue favorable (el 41% de los chilenos modificó sus hábitos de consumos después de la ley, por ejemplo). Igualmente vale notar que el problema de la alimentación está también ligado a la falta de ingresos de un conjunto de la población: es un problema más difundido entre los pobres y Argentina tiene al 50% de la población infantil por debajo de la línea de pobreza.

 

PUBLICADO EN PÁGINA12 (CLICK AQUÍ)

©2026 Asociación Argentina de Salud Pública

Search

Comprar Metformina (glucophage) online sin receta Comprar Viagra en Estados Unidos Comprar Cialis super active online Comprar Cialis en Gibraltar online Comprar Cialis Barcelona en España online Comprar Metformina 500 mg online sin receta Comprar Augmentine (amoxicilina) 500 mg online