Argentina recuperó la tendencia a la baja de la mortalidad infantil marcando su mínimo histórico: la tasa de menores de un año fallecidos en 2021 fue de 8 por mil. «Este logro tiene tres claves: un Estado presente, decisión política de poner a la salud neonatal y de la niñez como prioridad y una concepción verdaderamente federal en la implementación de políticas y programas sanitarios», sintetizaron en diálogo con Acción desde la cartera de salud nacional.
Si bien las muertes infantiles vienen disminuyendo año tras año, hubo excepciones en el 2001, en el marco de en una profunda crisis; en 2006, descenso que se revirtió al año siguiente, y durante el gobierno macrista, cuando la baja se desaceleró y culminó el período con 9,2%.
Hoy, en un contexto postpandémico y con índices de pobreza que se ubican en el 35,5% según el último número disponible que corresponde al primer semestre del año pasado, alcanzar este hito fue posible a partir de la implementación de sucesivas políticas públicas y del sostén de estrategias sanitarias puntuales. Las medidas adoptadas «incluyen políticas específicas y refuerzos asistenciales y nutricionales que se implementan, entre otros programas, desde la AUH», señalaron desde el Ministerio de Salud.
Para la médica sanitarista Alejandra Sánchez Cabezas, vicepresidenta de la Asociación Argentina de Salud Pública (AASAP) y directora estratégica de Surcos, asociación civil que trabaja con referentes de comunidades vulnerables, «el descenso que estamos viendo es fruto de que distintos Gobiernos, durante distintas gestiones, sostuvieron políticas orientadas a disminuir la mortalidad infantil» y resalta que en materia de políticas sanitarias lo importante es «su sostenibilidad».
Multifactorial
Así como discontinuar o suspender estrategias sanitarias se traduce en la desaceleración de la curva, la implementación de programas destinados a mejorar la salud de las y los niños menores de un año tienen una consecuencia directa y positiva.
«La causa es multifactorial y se explica por el impacto de políticas y programas como el Plan 1000 días, creado con el objetivo de brindar atención y cuidado integral de la salud durante el embarazo y la primera infancia», destacaron desde la cartera sanitaria. Y señalaron como medidas que contribuyeron a llegar a este índice, «la compra y distribución de insumos y medicamentos a través del botiquín Remediar, los programas como el de detección de las cardiopatías congénitas, el de fortalecimiento de la detección precoz de enfermedades congénitas, estrategias para mejorar la nutrición y la lactancia, como el apoyo alimentario a beneficiarios de AUH y AUE, entre otras iniciativas».
Sánchez Cabezas detalla, por su parte, que las políticas sanitarias difieren según las etapas: «Para disminuir las muertes neonatales son clave las políticas de control del embarazo y de parto seguro, mientras que para disminuir las muertes durante el primer año de vida, a las políticas anteriores se les deben sumar políticas de control de niños sanos, de vacunación, de promoción de la lactancia y de prevención de lesiones externas, entre otras».
Asignaturas pendientes
De los 30 países de Latinoamérica que cuentan con datos actualizados sobre mortalidad infantil, Argentina se ubica en quinto lugar, luego de Cuba, Uruguay, Chile y Costa Rica. «Para dar una idea, la tasa de Cuba es de 5,1 y el país que presenta la mayor tasa es Haití con 60,5», ejemplifica Sánchez Cabezas al tiempo que subraya que «no hay que olvidar que la tasa de mortalidad es un promedio». Desde el Ministerio de Salud resaltan que «se redujo la brecha que existía entre las diferentes jurisdicciones, es por esto que hablamos de un logro profundamente federal», en tanto que la médica sanitarista advierte que «para seguir avanzando se debe hacer hincapié en las deudas pendientes de las provincias que siguen por arriba de la media nacional».
«Es clave» poder sostener en todo el territorio los avances logrados y para eso es necesario «fortalecer los equipos de salud», dice, y señala que «otra de las deudas pendientes es jerarquizar a las obstétricas quienes, a nivel nacional, cuentan con una ley completamente desactualizada cuando toda la evidencia muestra que la jerarquización de su rol mejora todos los indicadores de salud sexual y reproductiva».
En cuanto al primer nivel de atención, «garantizar los controles de la persona gestante y de las niñeces sigue siendo una de las medidas más costo-efectivas», subraya la médica y pone el foco en las maternidades, que además de estar equipadas con medidas de seguridad «deben garantizar accesibilidad geográfica y cultural, sobre todo para poblaciones indígenas que siguen siendo quienes presentan los indicadores más deficitarios».
«He trabajado en Salta, Misiones y el Impenetrable chaqueño y hay dos problemas: son inaccesibles desde el punto de vista cultural y no hay equipamiento suficiente. Por otro lado, viven muy lejos y no hay residencia para madres y familias, entonces llegan justo en el momento del parto y eso es un problema», concluye Sánchez Cabezas.
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Mediante un comunicado, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) confirmó nuevos casos de influenza aviar (IA) H5. De esto modo se totalizan 11, que se encuentran distribuidos en seis provincias: Córdoba, Buenos Aires, Jujuy, Neuquén, Salta y Santa Fe. Según indicaron, en esta oportunidad, “fueron afectadas aves de traspatio (pavo y gallina) y silvestres (pato y gallineta) localizadas en la laguna La Segovia, Puán, provincia de Buenos Aires, y en Del Campillo, provincia de Córdoba”.
“De esta manera, con más de 100 notificaciones recibidas por el Senasa, suman 11 los casos confirmados en aves silvestres y de traspatio a la fecha (6 en Córdoba , 1 Buenos Aires; 1 en Jujuy; 1 en Neuquén; 1 en Salta y 1 en Santa Fe)”, resumieron en el escrito difundido por el ente nacional.
En ese tono, resaltaron que “las detecciones fueron confirmadas hoy (este miércoles) por el Laboratorio Nacional del Senasa, tras analizar las muestras enviadas por los centros regionales Córdoba y Buenos Aires Sur del organismo sanitario, cuyos agentes concurrieron a tomarlas – con las debidas precauciones - a los animales notificados en las zonas ubicadas en sus jurisdicciones”.
Asimismo, el organismo nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria advirtió que, horas antes, “también había confirmado la ocurrencia de un caso en un ave de traspatio, en Zapala, provincia de Neuquén”. Según indicaron, se identificaron en gallaretas silvestres, los cuales se encontraban dentro del Parque Nacional Laguna Blanca.
Ante este panorama, desde el Senasa aseguraron que se encuentran “trabajando en acciones sanitarias y de rastrillaje en todas las regiones donde se realizaron las detecciones, al tiempo que se fortaleció los controles en frontera en Entre Ríos - debido a la ocurrencia de un caso de IA en Uruguay - Chaco y Formosa, limítrofes con Paraguay y Bolivia – donde también hubo casos -”.
Lo cierto es que, desde que el miércoles pasado cuando se registró el primer caso de gripe aviar en un ganso andino de la laguna de Pozuelos en Jujuy, los reportes sobre esta enfermedad en la Argentina están en aumento. Los animales en los que se identificó la infección son aves silvestres y de traspatio (criadas en entornos domésticos). Tras la confirmación del primer contagio, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) declaró la emergencia sanitaria en todo el país.
La influenza aviar H5N1 es una enfermedad viral que afecta a las aves de corral como a las silvestres. Hasta el momento, no hay registros de transmisión interhumana sostenida del virus a nivel global por lo que el riesgo de contagio a personas se considera bajo, señalaron desde el Ministerio de Salud de la Nación.
Sin embargo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió hace unas semanas que la humanidad debe prepararse para una posible pandemia de gripe aviar humana porque hay riesgo de que la cepa circulante de influenza aviar salte desde las aves domésticas y silvestres a más poblaciones de mamíferos, incluyendo los seres humanos.
El director general la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, explicó que el virus H5N1 se ha propagado entre las aves de corral y las aves silvestres durante 25 años, pero recientemente se han detectado infecciones en visones, nutrias y lobos marinos, por lo cual “deben ser vigilados de cerca”.
¿Qué es la gripe aviar?
La gripe o influenza aviar es una enfermedad infecciosa que principalmente afecta a las aves y que es causada por un virus de la familia Orthomyxoviridae. Algunos subtipos de virus de gripe aviar son de alta patogenicidad, principalmente por los subtipos (H5 y H7) del tipo A. Pueden provocar enfermedad grave en las aves y propagarse rápidamente, con altas tasas de mortalidad en diferentes especies de aves, indican desde la OMS.
Las aves silvestres, principalmente migratorias, son el huésped natural del virus y están siendo el principal factor de diseminación a través del continente americano. Las poblaciones de aves de corral pueden adquirir la enfermedad por contacto con aves silvestres infectadas.
¿Cómo se transmite la gripe aviar?
Según indicaron desde el Ministerio de Salud argentino, por el momento “la enfermedad no se transmite a las personas por medio del consumo de carne aviar y sus subproductos. Por lo tanto, no hay peligro en la ingesta de estos alimentos”. El riesgo de transmisión a humanos es bajo, y puede ocurrir cuando las secreciones o excretas de aves infectadas son inhaladas por las personas o el virus toma contacto con las mucosas de boca, nariz u ojos.
Los virus H5N1 que circulan actualmente en las aves silvestres y causan brotes en las aves de corral están bien adaptados para propagarse entre las aves. Sin embargo, estos virus de la influenza aviar H5N1 no tienen la capacidad de unirse fácilmente a los receptores de las vías respiratorias superiores de los seres humanos, ni de transmitirse entre las personas, explicaron desde los Centro de Control y Prevención de enfermedades de los EEUU (CDC).
¿Cuál es el riesgo para los humanos?
Si bien el riesgo de transmisión es considerado bajo bajo, las personas consideradas expuestas son aquellas que hayan tenido contacto directo sin protección adecuada con animales infectados (vivos o muertos) o con sus entornos contaminados. El desplume, la manipulación de cadáveres de aves de corral infectadas y la preparación de aves de corral para el consumo, especialmente en entornos domésticos, también pueden ser factores de riesgo.
La OMS señala que “aunque se cree que la transmisión de la influenza aviar de persona a persona ocurrió en algunos casos cuando hubo contacto cercano o prolongado con un paciente, hasta la fecha no se ha identificado ninguna transmisión sostenida de persona a persona”. Desde 2003 a 2022 (19 años), a nivel mundial se notificaron 868 casos de Influenza aviar en humanos.
¿Cómo prevenir el contagio de gripe aviar?
El Ministerio de Salud de la Nación elaboró una serie de recomendaciones para la población general, a fin de evitar la propagación del virus.
1. Lavado frecuente de manos con agua y jabón o usar desinfectantes a base de alcohol
2. Evitar el contacto directo con aves silvestres y, de ser posible, solo observarlas desde lejos.
3. Evitar tener contacto sin protección con aves de corral que parecen estar enfermas o muertas.
4. En relación a aves en grandes ciudades (gorriones, palomas) el riesgo se considera muy bajo ya que estas aves no se han mostrado hasta el momento muy susceptibles al virus.
5. En caso de encontrarse algún ave enferma o muerta, evitar el contacto y dar aviso a las autoridades sanitarias del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA).
6. No tocar superficies que podrían estar contaminadas con saliva, mucosa o heces de aves silvestres o de corral.
7. Actualmente, no hay restricciones para viajar a zonas afectadas por influenza aviar. Sin embargo, se recomienda que las personas que viajan a zonas con brotes de influenza aviar tomen las medidas de prevención necesarias para evitar el riesgo de contraer la enfermedad.
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